¡Ya tenemos dársena! Exclama la señora alcaldesa
mostrando a la cámara el teletipo donde se recoge la notícia.
¡Muy bien!¡Bravo!¡Ya era hora! Pero… ¿y ahora qué?
Confieso que me asaltan las dudas. ¿Con qué nos van a sorprender? ¿A qué la van
a dedicar? Quieto. Tranquilo. Ya está todo pensado. La señora alcaldesa anuncia.
¡¡Tachiiin!! Primero que las sedes de los equipos de la Copa del América situados al
norte, permanecerán. Y yo hago votos para que no se incluya el del Luna Rossa
que, inmisericorde, a diario devora la estructura del Tinglado nº 2.
¡¡Tachiiin!! Y que piensa ubicar en esa zona un
espacio para empresas tecnológicas e innovadoras, así como espacios de ocio.
Innovación, tecnología, qué fácil es utilizar estos términos
y que bonito queda. Por que… ¿Cómo vamos a promocionar adecuadamente la
investigación con los recortes presupuestarios de las partidas precisamente
dedicadas a ese fin?
Posiblemente y en el caso de que le llegaran estas
mis dudas a la señora alcaldesa, me contestara que no se trata de promocionar
el I+D, sino de permitir el establecimiento de empresas de I+D en esos
edificios singulares.
Y yo me sigo preguntando ¿Acaso no se creó un Parque Tecnológico con unos
Institutos que gozaron de gran prestigio por la calidad de sus investigaciones
aplicadas a la industria? Entonces ¿por qué no se instalan allí? ¿Será porque
está en Paterna?¿Será porque aquí estarían frente al mar, el mismo mar que
inspiró a Sorolla?¿Será…?
¡Qué pelmazo! ¡Qué preguntón! me contestaría o me
soltaría eso tan manido de ¡Ya tenemos aquí al agorero de turno! Para
continuar: ¿Acaso lo importante no es tener la dársena? Pues ahora una paellita
popular un día. Una carrera también muy popular, otro. Y ya está, como siempre.
Pues eso. Eso es lo que me da miedo. Que pase lo de
siempre.
Molt encertada reflexió.
ResponderEliminarReflexión necesaria para el futuro del Puerto de Valencia. Enhorabuena.
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