No pensaba escribir de nuevo, tan pronto, sobre el inexistente Museo Marítimo de Valencia que, les recuerdo, fue creado por el Ayuntamiento en el año 1971.
Sin embargo, una noticia aparecida recientemente en un diario de la ciudad, me invitan a hacerlo, provocando el título que encabeza este artículo. La noticia hablaba de una exposición en las Reales Atarazanas del Grao con maquetas navales y otros posibles fondos que formaron parte de la primera época del museo, cuando estuvo instalado en las Torres de Serranos.
Leyendo la nota, me asaltó una pregunta. Si durante el año 2014 va a presentarse esta exposición, ¿por qué esta iniciativa no se aprovecha para iniciar la recuperación del Museo Marítimo? Si leen este artículo en alguna instancia municipal, seguro que se apresurarán a proclamar que esa es su intención. Yo, sin embargo, no me lo creo. ¿Por qué? Pues porque para ello, si se quiere hacer bien, se necesita trazar una estrategia adecuada que permita alcanzar el objetivo deseado. Y estoy seguro de que, si la tuvieran, lo anunciarían a bombo y platillo. De otras parte, eso supondría, además, hacer las cosas bien y coger un compromiso con el Marítimo. Y en eso de estrategias y de compromisos - y menos con el Marítimo - nuestro municipio no parece desenvolverse muy bien. Se encuentra más a gusto con improvisaciones, luciendo el "pensat i fet" y buscando aparecer en los medios de comunicación.
A diario dan ejemplo de ello. Por poner otro ejemplo, recientemente en el Tinglado nº 2 se programó una actividad de ocio, invitando a los valencianos a acudir para tomar unas tapas y unas cervezas. ¿Se promocionó entre los asistentes la posibilidad de aprovechar el desplazamiento para conocer el patrimonio histórico del Marítimo? Por supuesto que no. ¿Se les invitó a pasearse por la dársena interior? Afortunadamente no, porque si lo hubieran hecho, hubieran lamentado que en un paseo que podría ser muy agradable, los edificios que albergaron los equipos de la Copa del América, les negaban contemplar el mar.
Son oportunidades que se pierden y eso no se puede permitir. Claro que si se promociona el Marítimo se corre el riesgo de que todo el mundo compruebe que es uno de los barrios que ofrecen mayores y mejores oportunidades a la ciudad, repito, siempre que ésta no le obligue a perder sus raíces marineras. Y eso, claro supondría un compromiso y una estrategia.
A la vista está que prefieren las cosas mal hechas, a pesar de que seguro que saldrán más caras.

